Un nuevo informe advierte que, tras la eliminación del “barril criollo”, llenar el tanque en el país cuesta más que en el primer mundo. Además, denuncian que la millonaria recaudación de impuestos al combustible no se destina a las rutas, sino a sostener el superávit fiscal del gobierno.
¿Por qué el precio de la nafta en Argentina es más caro que en Estados Unidos?

La política de desregulación energética golpea directo al bolsillo. Según un reciente informe del Instituto Argentina Grande (publicado el 1 de abril de 2026), un conductor argentino paga en promedio USD 1,42 por litro de nafta. En contraste, en Estados Unidos, el costo es de apenas USD 1,05.
Esta diferencia ocurre a pesar de que Argentina es un país productor que le exporta petróleo a los estadounidenses y de que los salarios locales son notablemente inferiores.
La causa principal es la eliminación del “barril criollo”. Sin esta herramienta, que funcionaba como un amortiguador de precios, el mercado local quedó atado a la volatilidad internacional. Mientras otros 45 países implementaron medidas para frenar las subas globales provocadas por el conflicto en Medio Oriente, Argentina decidió no intervenir y dejar expuestos a los consumidores.
El impacto del aumento de la nafta frente a la inflación

En la carrera contra los salarios, el combustible sacó una ventaja aplastante. Los datos del reporte exponen una realidad preocupante:
• Suba récord: Desde el inicio de la actual gestión, la nafta aumentó un 514% (un salto real del 56,9%).
• Barrera de los dos mil: En marzo de 2026, el litro de nafta súper cruzó la línea de los $2.000 pesos.
• Por encima de la inflación: Solo entre diciembre de 2025 y marzo de 2026, el combustible trepó un 18,7%, cifra que duplicó el índice inflacionario de ese mismo período.
Impuestos en alza y rutas nacionales en rojo
El costo de llenar el tanque no solo responde al mercado internacional. La presión impositiva juega un rol clave. En marzo, el impuesto fijo a los combustibles registró un incremento real del 118% frente a la gestión anterior. Hoy, los impuestos representan el 20% del precio final en el surtidor.
Sin embargo, existe una grave discrepancia en el destino de esos fondos. Por ley, el 14,25% de lo recaudado por este impuesto debe ir al mantenimiento del sistema vial nacional. Los números oficiales muestran otra realidad:
• Se recaudaron $1.518.401 millones (a valores de febrero de 2026) con fines viales.
• Pero la Dirección Nacional de Vialidad (DNV) solo ejecutó $920.578 millones.
• El saldo no utilizado de casi $598.021 millones es retenido por el Estado para abultar el superávit fiscal.

El peor nivel de inversión desde 2002
Este recorte de fondos tiene consecuencias directas y peligrosas en la infraestructura. El gasto total de Vialidad Nacional cayó un 72,3% frente a 2023, marcando la inversión más baja de las últimas dos décadas.
Como resultado del desfinanciamiento, el porcentaje de rutas nacionales en mal estado trepó al 29% en la actualidad, empeorando el 23% registrado durante la administración anterior.