Oficiales de la división narcotráfico de la bonaerense realizaban un operativo en el barrio Indaburu cuando un hombre les pidió ayuda porque le habían robado el auto. Los policías comenzaron a seguir al vehículo y lograron interceptarlo en el barrio San Cayetano. Se produjo un enfrentamiento y uno de los ladrones resultó baleado en la cabeza. Horas después murió en el hospital Mariano y Luciano de la Vega.
En los primeros minutos del domingo 26 de julio, personal de la delegación Moreno de la Superintendencia de Investigaciones del Tráfico de Drogas ilícitas de la Policía de la provincia terminó de hacer una serie de allanamientos en el barrio Indaburu de Moreno Norte en el marco de un expediente por la venta de estupefacientes. Las redadas habían sido solicitadas por el Dr. Ezequiel Freydier, uno de los responsables de la UFI Nº 12 del Departamento Judicial de Moreno y General Rodríguez.
En esos momentos se acercó un hombre desesperado. El recién llegado les relató a los oficiales, quienes llevaban puestas las camperas con la inscripción de la repartición policial en la parte posterior, que a la vuelta de esa manzana lo habían asaltado. Trabajaba para una aplicación de viajes y los clientes resultaron ser delincuentes. A punta de pistola le sustrajeron el auto, el teléfono celular y dinero en efectivo. Les indicó a los policías la ruta de escape.
Ni lerdos ni perezosos, cuatro hombres de la ley subieron a un móvil no identificable y salieron en persecución. A la altura de la calle Ozanam entre Canadá y Rafael Obligado, a unas quince cuadras del lugar del atraco, ya en jurisdicción de la localidad de Trujui, lograron interceptar al auto robado. Del interior bajaron cuatro sujetos, quienes comenzaron a disparar contra los oficiales. Los reportes señalan que eran ocho armas accionadas al unísono. Uno de los hampones cayó en el lugar, mientras sus cómplices huyeron.
Los policías se acercaron al herido y verificaron que presentaba una herida en la cabeza. Llamaron a una ambulancia que lo trasladó al hospital provincial Mariano y Luciano de la Vega. Fue ingresado en el quirófano en un estado desesperante. Horas después murió.
Recién cerca del mediodía de ese mismo domingo fue identificado. Las fuentes consultadas lo individualizaron como Eduardo García, domiciliado en el barrio La Victoria, en las cercanías del punto donde se produjo el asalto.
Las pericias estuvieron a cargo del área científica de Gendarmería Nacional. Voceros revelaron que se secuestró al menos un arma de los delincuentes dentro del vehículo robado. El Dr. Leandro Ventricelli, a cargo de la UFI Nº 1 en turno, les tomó declaración a los agentes y decidió no adoptar temperamento restrictivo de la libertad contra ellos.
Mientras tanto, la pesquisa avanza en determinar quiénes eran los cómplices del desafortunado ladrón.