La prohibición de ingreso de Cristina Kirchner a Estados Unidos, anunciada por el Departamento de Estado, se interpretó como un gesto político de Donald Trump para fortalecer su alianza con Javier Milei.
La decisión fue impulsada por Marco Rubio, quien, como senador, había solicitado sanciones contra la ex presidenta por sus vínculos con corrupción y actores internacionales como China e Irán.
La medida no solo afecta a Cristina Kirchner, sino también a sus hijos Florencia y Máximo, y a figuras como Julio de Vido y su esposa. Rubio fundamentó la sanción en la Ley de Asignaciones del Departamento de Estado, que prohíbe el ingreso a EE. UU. de individuos involucrados en corrupción significativa. Este acto refleja el apoyo de Trump y Rubio hacia Milei, mientras critican las políticas de Kirchner, especialmente su relación con regímenes de Cuba y Venezuela.